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“Es lo que hay” y la sociedad del cansancio

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“Es lo que hay” y la sociedad del cansancio 2

Por el Profesor Martín Zapararte

 No sé si a ustedes les pasa a menudo que en una conversación con alguien cuando charlas sobre la vida, la realidad, los precios, los políticos, los trabajos que hacemos, muchas veces terminamos con una frase un tanto generalizada y que cada vez abarca más aspectos de nuestra vida: “Y bueno es lo que hay”. Parece que de alguna manera eso termina cerrando una apacible resignación al estado de cosas que nos rodean, sin tener demasiado entusiasmo ni ilusión de que las cosas puedan ser de otra manera.

 Relaciono mucho esta simple frase con las que nos plantea el filósofo sur coreano Chul Han, donde nos habla de un cambio de paradigma en el siglo XXI, donde ya no ponemos la mirada más que en el rendimiento y los resultados que obtenemos de lo que creemos que tenemos que hacer. Pero esas metas quizás no son del todo propias o pensadas más que desde un solo lugar que es el de los logros: otro término que viene muy de la mano de una concepción muy consumista de la vida. La preocupación por lograr cosas, en general si nos ponemos a mirar en nuestra vida tiene que ver con la situación de “adquirir cosas”, y el consuelo inmediato es la certeza de que esas cosas adquiridas nos harán vivir mejor. 

Y quizás la pregunta ya no es ¿qué es vivir mejor? Sino ¿qué debo adquirir para vivir mejor?. Por eso Chul Han habla que de la sociedad del control de la que hablaba Foucault pasamos a la sociedad del rendimiento, o sea el control que estaba afuera en otro y estaba organizada por el deber ser, ahora está dentro nuestro casi imperceptiblemente.

 Por eso el primer síntoma de esta sociedad del rendimiento es la falta de tiempo. Un tiempo que tenemos para hacer cosas que podrían contrarrestar un poco esa mirada instantánea de la vida de que el mejor vivir pasa por el adquirir. 

“-Una vez que yo logre esto ya voy a descansar-”, cuántas veces escuchamos esas palabras de personas que queremos y le hemos pedido que pare, que se tome un tiempo, nos dicen con cara bastante seria, no puedo parar ahora, necesito llegar hasta donde me propuse para estar tranquilo y sabemos muy bien que esa meta no llega más, ya que entramos en el juego del consumo donde no hay fines ni metas sólo nuevos puntos de partida.

  La mayoría de las patologías de este siglo tienen que ver con la depresión y estrés laboral. La frustración que nos genera muchas veces el no poder llegar donde nos propusimos, llegar es un abismo que vamos comprando en pequeñas cuotas sin darnos cuenta.

  Por eso una de las cuestiones que aconseja Chul Han es la posibilidad de volver al silencio, a la contemplación, ustedes dirán ¿de qué? Quizás lo primero sea de nuestra propia vida, de nuestras decisiones, de nuestras prioridades, de nuestros apremios, de nuestros apuros, de las cosas que nos sacan el sueño. Siempre tiene que haber otra manera, otras puertas, otras alternativas, cuando nuestro ritmo vital entra en esa dinámica de que: “no hay otra” o “es lo que hay”, es donde tenemos que repensar si realmente queremos salir de ese lugar donde nos hemos plantado.

 ¿Qué es vivir mejor? Pregunta interesante si no nos vamos por el camino de llenarnos de cosas, de obligaciones, de compromisos, de horarios etc. Es una pregunta que exige creatividad y el coraje de pensar ¿qué me está faltando, cuáles son las cosas que realmente deseo, cuántas cosas hago sin saber bien por qué las estoy haciendo?; ¿qué quiero lograr?; ¿para qué lo quiero lograr?; ¿quién me exige que las logre?

El paradigma del siglo XXI es el de los logros, pero no siempre llegamos donde creemos que tenemos que llegar las metas ¿quién las pone?; ¿de dónde provienen?; ¿van en el camino del mejor vivir?

La filosofía nos ayuda a hacernos preguntas, quizás no a dar tantas respuestas.

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