Autoridades escolares de todos los niveles educativos elevaron una carta a la Directora Regional, Marisel Píccoli. Denuncian fallas insostenibles en la plataforma digital GDH, presupuestos desfasados por la inflación, límites de gastos irrisorios y una preocupante falta de apoyo logístico que los obliga a financiar los fletes de su propio bolsillo.
Respetando el orden jerárquico, un contundente reclamo unificó a los directivos de las instituciones educativas de todos los niveles de la Regional Educativa IV B. A través de una misiva formal con fecha del 7 de septiembre, los docentes manifestaron su profunda preocupación y disconformidad ante la implementación del nuevo sistema digital de rendición de cuentas para comedores escolares (GDH), coordinado por el Ministerio de Desarrollo Humano. Según expresan, la falta de respuestas claras tras la última reunión informativa generó un escenario de total incertidumbre.
La tecnología como obstáculo: Caídas de sistema y «errores de la Inteligencia Artificial»
Los directores detallaron que la plataforma digital presenta fallas constantes de conectividad y caídas recurrentes del servidor. A esto se suma un problema mayor: el mecanismo automatizado de escaneo mediante Inteligencia Artificial rechaza y malinterpreta facturas, remitos y planillas que fueron correctamente emitidos. Esta situación deviene en trabas burocráticas constantes, observaciones injustificadas y una duplicación innecesaria de las tareas administrativas.
Partes del reclamo que pide ser tenido en cuenta por las autoridades provinciales
El drama presupuestario: $400.000 por día y raciones insuficientes
La inflación y el aumento de los insumos dinamitaron el menú nutricional dispuesto por la provincia. En el escrito, denuncian que los montos asignados por ración son claramente insuficientes. Además, advierten que los fondos no se acreditan el primer día hábil del mes por la mañana. Para complejizar aún más la subsistencia de los comedores, las escuelas se encuentran con la absurda traba de tener un límite disponible para gastos de apenas $400.000 por día, una cifra impracticable frente a los costos actuales para alimentar a grandes comunidades de alumnos.
«Desnaturalización del rol»: Directores haciendo de fleteros
Uno de los puntos más críticos del documento expone la absoluta falta de logística estatal. Los establecimientos no cuentan con vehículos oficiales, viáticos ni personal dedicado al traslado y acopio de mercaderías pesadas y perecederas. «Los directivos nos vemos forzados a resolver de manera personal e improvisada el flete», reza la carta. Los docentes aseguran que se les impuso «de facto» una carga contable y logística que excede ampliamente su rol pedagógico, asumiendo responsabilidades operativas que le competen exclusivamente al área de asistencia social del Estado.
Desgaste emocional y dinero de sus «flacos bolsillos»
El reclamo también atravesó lo humano, describiendo un escenario de marcado desgaste físico y emocional potenciado por la falta de un diálogo empático por parte de las autoridades. El compromiso con los alumnos es lo único que mantiene en pie el servicio: los propios directivos terminan cubriendo los traslados y gastos menores con recursos de su propio patrimonio para evitar que los niños se queden sin su comida diaria. «No es justo ni viable que la continuidad del Servicio Alimentario Escolar descanse sobre la sobreexigencia y el patrimonio de los directores», sentenciaron.
El pedido final
Hacia el cierre de la carta, que cuenta con una masiva cantidad de firmas y sellos institucionales, los firmantes exigen la unificación urgente de criterios. Asimismo, adelantaron de manera tajante que —debido a las deficiencias tecnológicas del sistema GDH— comenzarán a realizar las rendiciones correspondientes a través de la plataforma TGD, priorizando la transparencia y la alimentación de los estudiantes por encima de la burocracia estatal.


