La artista plástica y muralista, dejó un precioso regalo a la vista de todos y un fuerte mensaje del sentido de pertenencia a su querida escuela 59.
Esta obra, inaugurada hace pocos días, da color y brillo a la ochava de la Escuela N°59, embelleciendo el espacio y transmitiendo «la profunda conexión entre la naturaleza y el ser humano”, remarcando la importancia del cuidado del medio ambiente.
Breve historia
Con motivo del 102º aniversario de Quitilipi y el centenario de la Escuela N°59 “Dr. Nicolás Avellaneda”, en 2014, Carolina Saucedo, organizó un encuentro titulado “Pintando en Vivo”, espacio que contó con la participación de reconocidos artistas del Chaco con el fin de motivar al alumnado a conocer esta disciplina. Años más tarde, también presentó sus obras en el Centro Cultural San Martín, durante la Feria del Libro.
A lo largo del tiempo, su talento la llevó a ser invitada a diversas localidades del Chaco y de otras provincias, donde realizó murales y ofreció charlas y capacitaciones. Además su trabajo la llevó momentáneamente a Neuquén, donde está afincada circunstancialmente y donde está dejando su impronta en distintos murales. También como profesora de Arte, da clases en el nivel secundario y charlas en bibliotecas.
Un sueño hecho realidad
Respecto al mural creado, en la ochava de la escuela, Carolina explicó: “es la representación del monte chaqueño con su fauna, incluyendo el yaguareté y el aguará guazú, que están en peligro de extinción, así como la flora autóctona y algunas aves de la zona, como el pitogüé”. En el centro del mural, destaca la figura de la madre protectora del entorno y de los seres vivos, es un homenaje a la tierra, a la vida y a la importancia de cuidarla.
Con satisfacción, relató cómo hizo realidad un viejo anhelo personal: “Yo me formé en esta escuela y mis hijos también fueron alumnos aquí. Siempre tuve el deseo de dejar una obra como agradecimiento a la escuela y a sus docentes. Quería dejar una una parte mía plasmada en este lugar, así que es un honor haberlo logrado”.
Carolina también reconoció, que debido al tiempo limitado y algunas condiciones climáticas adversas, la obligó a trabajar con rapidez para concretar su obra en menos de una semana, contando con la valiosa ayuda de su hijo y de su esposo. Además, extendió cálidas palabras de agradecimiento a todas las personas que la felicitaron al pasar por el lugar.
Por estos días, numerosos vecinos han compartido la imagen del mural en las redes sociales, mostrando su aprobación y, a partir de mañana, padres y alumnos también podrán disfrutar de este maravilloso regalo que enriquece el espacio público, dejando una muestra de amor al arte y un sentido de pertenencia al lugar.


