Durante la novena y el pasado viernes, la Capilla del Barrio San Cayetano se vistió de fiesta. Una muchedumbre acompañó cada jornada de las actividades religiosas.
El día del Santo, una multitud se agolpó para pedir empleo digno, salud y el sustento diario, además de agradecer infinitos favores recibidos. La celebración tuvo un tinte especial: la capilla del barrio cumplió 25 años de servicio ininterrumpido a la comunidad.
La comisión del templo trabajó arduamente en los preparativos. El clima acompañó con un día maravilloso. Desde horas tempranas, los fieles acudieron para saludar, pedir y agradecer a San Cayetano su intercesión ante Dios.
Trabajo solidario
La presencia de los feligreses transformó el lugar en una verdadera romería. Al mediodía, la comunidad colaboró masivamente con la compra de empanadas, pasteles y pollo a la parrilla. Como es tradicional, toda la recaudación será destinada a mejorar las condiciones del templo y del predio.
Testimonios de la coordinadora de la comisión Cecilia Soto y de voluntarios que donaron su tiempo
Vecinos y fieles adquiriendo las comidas preparadas por la comisión
La procesión conmovió al barrio
La masiva columna de vecinos Marchando por las calles del Barrio San Cayetano
En horas de la tarde se realizó la tradicional procesión por las calles del barrio. La columna de feligreses avanzó entre palmas, cánticos de alabanza y oraciones. Vecinos y comerciantes de la zona salieron a las veredas para presenciar el paso de la imagen. Al regresar al templo, un solo grito de «¡Viva San Cayetano!» retumbó con fuerza en todo el vecindario.
Postales de fe: los feligreses saludando con profunda emoción la imagen del Santo
«Todo lo que vivimos es para nuestra santificación»
Durante la Santa Misa, el párroco Fernando Sosa remarcó el valor de comprender la providencia de San Cayetano como intercesor para que nunca falte el pan, el trabajo y la salud en los hogares.
Sin embargo, invitó a ir más profundo: «Debemos entender la providencia de Dios. Saber que todo lo que vivimos y que es permitido por Él, sea bueno o malo, es para nuestra santificación. Es para que nuestra fe crezca y seamos personas honestas y serviciales con quienes más nos necesitan», expresó.
Para cerrar, el sacerdote enfatizó el valor de amar a Dios para participar de su amor, enriqueciendo así la propia vida. Finalmente, llamó a los presentes a renovar sus intenciones, pedir perdón por las fallas y rogar al Espíritu Santo que ilumine las mentes y mueva los corazones para buscar a Dios.
El fragmento central de la homilía del párroco Fernando Sosa durante la misa patronal
Momento de profunda devoción de los fieles que participaron de la celebración principal
Cierre a pura música
Posteriormente, la fiesta continuó con la participación de diversos números artísticos y musicales. En un marco de gran algarabía y celebración comunitaria, el evento se extendió de manera coordinada hasta las primeras horas del sábado.


