Inicio Mi Ciudad Carta de Lectores Pandemia. Aislamiento, el peligro de las noticias falsas y el exceso de información

Pandemia. Aislamiento, el peligro de las noticias falsas y el exceso de información

14 lectura mínima
1
460
Pandemia. Aislamiento, el peligro de las noticias falsas y el exceso de información 5
Pandemia. Aislamiento, el peligro de las noticias falsas y el exceso de información 6

Por el profesor Cristian Barreto.

Pandemia. Aislamiento, el peligro de las noticias falsas y el exceso de información 7

En el libro de Eduardo Galeano “Los Hijos de los días”, la historia correspondiente al día 23 de Abril se titula “La fama es puro cuento”. Allí nos advierte que, por ejemplo, todos damos por sentado que el fruto prohibido que consumieron Adán y Eva era una manzana cuando, en realidad, esto no es lo que figura en el libro de Génesis y así por estilo. Muchas cosas que hemos aprendido o nos han llegado en algún momento de la vida no son ciertas pero las creímos y seguimos creyendo que son verdaderas.

En épocas de pandemia y aislamiento, en un momento en el cual estamos con miedo, depresión y paranoia, nos encontramos mucho más vulnerables a cualquier tipo de sugestión. En realidad, siempre ha sido así, pero esto se multiplica debido al encierro y a la incertidumbre que el aislamiento nos causa. Sobre todo cuando nuestro enemigo es invisible: da la sensación de estar ausente, pero en cualquier momento puede aparecer y hacer mucho daño.

En el medio de todo esto, y con semejante panorama, sobran aquellos que quieren aprovechar la crisis, para sacar su ganancia de pescador en río revuelto. La situación de vulnerabilidad en la que nos encontramos es el perfecto caldo de cultivo para aquellos que destilan su maldad, odio, o simplemente pretenden sacar rédito de crisis.

Todas y todos conocemos un audio de WhatsApp de un supuesto trabajador de la salud pública, o una supuesta funcionaria, o de un supuesto comunicador, que se replica por miles en cada dispositivo y desata la alarma en la población. Por si no lo sabían, la aplicación WhatsApp decidió hacer visible cuando un mensaje es “reenviado” a raíz de una falsa cadena de mensajes que generó más de 20 linchamientos en la India, en 2018.

Cuestiones como la supuesta liberación masiva de presos, que incluyó una Jueza Federal (Julia Márquez) reconociendo que difundió un falsa noticia de liberación de prisioneros, teorías de espionaje de médicos cubanos, la implantación del virus por parte de China para la instalación de un régimen comunista, y tantas otras sin duda han demostrado que estamos -como nunca antes- dispuestos a difundir todo aquello que parezca tener cierta credibilidad y, que además, nos sobresalta e indigna. 

Un estudio realizado en 2018, por el Instituto de Tecnología de Masachusetts, asegura que las noticias falsas, tienen un 70 por ciento de posibilidades de ser creídas completamente y sin verificación, mientras que una noticia que refuta a la que era falsa y la desmiente, casi no se comparte. De hecho, hay medios que difunden una noticia falsa, o sacada de contexto, durante todos los servicios informativos del día, casi las 24 hs, pero cuando sacan la desmentida, lo hacen una o dos veces en una semana.

Pandemia. Aislamiento, el peligro de las noticias falsas y el exceso de información 8

Esto se debe en gran parte a un sesgo cognitivo denominado “El sesgo de confirmación o sesgo confirmatorio”, que es la tendencia a favorecer, buscar, interpretar, y recordar, la información que confirma las propias creencias o hipótesis, dando desproporcionadamente menos consideración a posibles alternativas. Es decir, acomodamos las evidencias a lo que creemos, a nuestros prejuicios, y anulamos el juicio crítico. Deja de importar si algo es verdadero o no. Importa que para uno mismo es verdadero y, por consiguiente, es así y no de otra forma por más que haya evidencia que lo refute.

“Nos ha llegado la pandemia global en el mayor momento de capacidad de manipulación de información de la historia. Las herramientas que existen hoy para tergiversar, manipular y difundir propaganda son las mayores que han existido nunca. Además, los manipuladores se han hecho más sofisticados. Los bulos (información falsa) de hoy están adornados de información rigurosa, muchas veces utilizan a medios legítimos y se apañan para que parezcan verdad.” Son declaraciones del periodista español David Jiménez, al ser consultado por esta problemática que atraviesa a toda la humanidad, y que no ayuda en la lucha contra el COVID-19.  

En 2019, Jorge Lanata y Nicolás Wiñazki, periodistas que gozaban de un enorme prestigio, debieron resarcir económicamente al ex ministro Norberto Yauhar por difundir noticias falsas. Pero esto quedó casi en la nada sin mucha difusión y ocultado por los grandes medios. Y por supuesto, como olvidar el triunfo de Scioli, por amplio margen, como primicia de C5N, al finalizar los comicios de la primera vuelta presidencial de 2015.

El estadounidense Jonathan Haidt, uno de los psicólogos sociales y morales más influyentes del mundo, lo expone en “La mente de los justos” (2012), donde examina cómo la moral de las personas se forma a través de la emoción y la intuición, y no del pensamiento racional. Al respecto de este tema declaró: “Uno está teniendo una discusión, ellos exponen su argumento, uno lo refuta, y sorprendentemente, ellos no cambian su postura, sino que inventan otro argumento”.

Sin embargo, esto también, ha sido culpa en parte, de la desconfianza que generan nuestras instituciones, las cuales han contribuido largamente a generar una fuerte crisis de credibilidad. 

Las promesas incumplidas, la información que se oculta o “disfraza”. Un fenómeno que tuvo su explosión en la década del 70 en Estados Unidos con el Watergate ( cuando el propio Presidente Nixon envió a espiar a sus opositores), lo cual difundió el cine de conspiración (películas como “Chinatown”, “Marathon Man”, “La Conversación” o “Todos los hombres del Presidente”), y en América Latina con los Golpes de Estado (en Argentina, el famoso “vamos ganando” en Malvinas). Y que tuvo un punto álgido con el popular y altisonante “que se vayan todos”. 

Hoy en día, cuando hay demasiado ruido, demasiada información -muy poca verificable- siempre nos atrae un título, y si nos gusta y se acomoda a lo que pensamos, lo compartimos, sin observar a veces, si es información verídica o no. Lo importante es que cuadre con lo que creemos y sentimos. Si es en “contra de…”, mejor. Y en las discusiones, ya no importa si algo es verdadero o no, importa tener razón, sentir que nosotros tenemos la verdad, y el otro/a, está equivocado/a. Nos genera una falsa seguridad, y hoy más que nunca, nos cuesta reconocer los errores, y si lo hacemos, es de una forma casi imperceptible, medio en silencio, o moviendo la cabeza casi con desánimo.  

En época de pandemia, con muchísimo miedo por los posibles contagios, con preocupación por la economía, y con una ansiedad galopante, todo lo anteriormente expuesto se multiplica por mil. Y es posible que mucha gente, difunda información falsa a efectos de tratar de ayudar, sinceramente, mientras otros u otras lo hacen con el simple efecto de generar pánico, desesperación, y son utilizadas políticamente, para perjudicar a adversarios. 

Los funcionarios pueden cometer errores, pero las críticas deben ser tendientes a identificar el error, y a corregirlo. 

Hoy más que nunca hay que manejarse con responsabilidad y criterio, informándonos con fuentes oficiales y confiables. Colaborando y difundiendo información útil y necesaria. De esto nadie sale solo o sola. Y lo mejor escuchar a los y las profesionales, cuidarse y cuidar al otro u otra. Seamos razonables y tengamos cuidado en esta época de ruido y avalanchas de información, de post verdad, donde pareciera que, a veces, todos tienen razón porque nadie la tiene. 

¡A cuidarnos! Del virus, y de la desinformación.

Compártelo en la redes!
  • El menosprecio y la imposibilidad de la discusión 19

    El menosprecio y la imposibilidad de la discusión

    Profesor: Cristian Barreto En momentos tan decisivos para nuestra comunidad, en un entorno…

Mira Esto

El menosprecio y la imposibilidad de la discusión

Profesor: Cristian Barreto En momentos tan decisivos para nuestra comunidad, en un entorno…