En conmemoración del paso a la inmortalidad del General Manuel Belgrano, Quitilipi se vio vestida por los colores celeste y blanco.
El centro de la celebración quedó en manos de unos seiscientos niños de cuarto grado de las escuelas primarias del casco urbano, quienes realizaron su emotiva promesa de lealtad a la enseña patria.
El acto central fue presidido por el intendente Ariel Lovey, integrantes de su cartera, concejales, autoridades educativas, religiosas, de diversos organismos.

Frente a la Escuela N° 187 “Miguel Goyena”, una multitud colmó la vía pública para vivir el momento solemne de la jornada. Rindiendo homenaje al creador de la bandera el 27 de febrero de 1812, los alumnos asumieron el firme compromiso de cuidar y honrar el símbolo nacional con un estruendoso “¡Sí, prometo!”.
La ceremonia comenzó bajo un cálido sol con el ingreso de las Banderas de Ceremonia y las delegaciones escolares. Tras el izamiento del pabellón nacional, se depositó una ofrenda floral al pie del mástil, seguido por las oraciones de acción de gracias e invocaciones religiosas a cargo de referentes de las iglesias católica y evangélica.
La promesa a la Bandera

La mayor emoción llegó cuando la directora de la Regional Educativa IV-B de Quitilipi, profesora Marisel Píccoli, tomó la palabra para dar lectura a la proclama. Tras recordar los altos valores de Manuel Belgrano, formuló la histórica pregunta a los estudiantes, instándolos a honrar, defender y amar la bandera con fraterna tolerancia, respeto y firme voluntad para ser ciudadanos libres y justos. La respuesta de los niños fue enérgica “¡Sí, prometo!”, desatando un cerrado aplauso, acompañado por los acordes de la Banda Municipal de Música.
Seguidamente, la docente Silvia López ofreció un discurso en el que destacó a Belgrano como una de las mentes más brillantes de la Revolución de 1810, recordando su premisa de que “el conocimiento hace libres a las personas”. López enfatizó el enorme sacrificio del prócer, quien aceptó el desafío de construir una nueva nación entregando todo de sí hasta morir en la extrema pobreza.

Asimismo, la docente hizo un llamado a la acción: «¿Qué podemos hacer hoy por nuestra ciudad, en nuestro barrio, en el trabajo o en el hogar?». Invitó a la comunidad a fijar objetivos claros siguiendo la idea de Belgrano, para concluir con una frase decisiva: “Nuestra bandera merece el honor y el decoro que le corresponde”.
Cierre artístico y reflexiones de las autoridades
El broche de oro de la celebración estuvo a cargo de la Escuela Municipal de Danzas “Raíces Argentinas”, los bailarines desplegaron coloridas coreografías alegóricas, como siempre maravillando al público.
Al finalizar el acto, el intendente Ariel Lovey expresó su satisfacción por la organización y la masiva concurrencia. Tomando el mensaje de los religiosos, remarcó: “La bandera nos tiene que unir como ciudadanos para mejorar nuestra ciudad trabajando juntos en seguridad y en paz. Esta es una jornada de profunda reflexión para todos los quitilipenses”.
Por su parte, la concejal Vanesa Sandoval se mostró conmovida por el entusiasmo de los niños estudiantes y compartió un recuerdo: “Estar acá hoy, desde otro lugar y con otro rol, mueve un montón de emociones al recordar que alguna vez estuve en este mismo lugar, con mi guardapolvito blanco y acompañada por mis familiares”.

