A casi un año de la creación del grupo “Rosario de Hombres” en Quitilipi, la comunidad parroquial celebra los frutos de una iniciativa que nació de un puñado de vecinos. Impulsados por la necesidad de estar más cerca de Dios, hombres que comenzaron a acompañar activamente a sus esposas y familias en la fe.

Primeros encuentros
En sus inicios, el grupo se reunía tímidamente cada primer sábado en diferentes capillas de la ciudad. Sin embargo, con el tiempo decidieron salir a las calles para visibilizar su acción y contagiar a otros vecinos.
Esa decisión de rezar en comunidad fue clave. El movimiento creció de forma sostenida, inicialmente con una mayor presencia de adultos mayores, y se consolidó mes a mes en plazas, barrios y espacios públicos, incluyendo el hospital local.
Actualmente, los integrantes destacan una creciente asistencia de jóvenes que se suman a cada encuentro, lo que refleja la importancia de sembrar el camino hacia Dios a través del ejemplo. Ayer, en la Plaza Evita del Barrio Libertad, el rezo se llevó a cabo con total normalidad y gran convocatoria, a pesar de que el sacerdote que habitualmente acompaña al movimiento no pudo estar presente.
Durante la jornada, se elevaron oraciones y peticiones por los enfermos, las personas que sufren adicciones, las familias, los jóvenes y los niños. Además, cada asistente pudo compartir sus intenciones personales antes de cerrar el encuentro con el rezo del Santo Rosario a la Virgen María.

El encuentro del primer sábado del mes consolida la oración comunitaria en los espacios públicos de Quitilipi
Para cerrar, uno de los organizadores manifestó a este medio su satisfacción por los logros alcanzados. Destacó especialmente el acompañamiento a la juventud y el hecho de que muchas personas que antes no asistían a la Iglesia, hoy se han sumado gracias a esta propuesta.

